miércoles, 5 de marzo de 2014

ENTREVISTA A ELISABET ROSELLO


Hoy tenemos a Elisabet Rosello con nosotros. Se define como investigadora cultural y social, analista de tendencias y gestora de eventos culturales.
Además ella es una de las moderadoras del foro "Steampunk SP" y una de las principales responsables de la "Semana Retrofuturista" que ha tenido su II Edición en el pasado mes de Febrero en Barcelona.
Encantado de tener esta oportunidad de entrevistarte y poder ofrecer a los lectores tu amplia visión sobre el steampunk y los retrofuturismos. 


¿Qué tal estás, Elisabet?

Bien.

¿Cuánto tiempo hace que topaste con el término “steampunk”? ¿Tuviste entonces esa sensación que muchos sentimos de “esto siempre me ha gustado, pero no sabía que se llamaba así”?

Pues en 2006-2007. Es un término que leí en una guía del Dr. Miquel Barceló (no el pintor mallorquín, sino el ingeniero profesor de la UPC, que también es editor, escritor y gran entendido de la ciencia-ficción) de ciencia-ficción publicado por la UAB, en catalán, donde repasaba la historia del género, los subgéneros y los autores y libros vitales, y mencionaba el Steampunk como una vertiente literaria, pasando de Jeter a Gibson, Sterling y di Filippo, cuyos títulos eran difíciles de encontrar.
Por entonces tanteé un poco el tema por encima, pero entonces en 2008 lo redescubrí mientras buscaba algo relacionado con el cyberpunk, creo que era algo sobre moda, y entonces me encontré con los objetos de Datamancer, las primeras marcas independientes que tocaban el tema (creo que Steampunk Couture fue una de ellas). 
Entonces me enamoré, tuve como una emoción total y una motivación por seguir descubriendo más y más! Vine a pensar algo como “esto siempre me ha gustado, pero no sabía que tenía un nombre”, la mayoría de personas que conozco que entran en esto tuvieron esa frase en mente.

¿Cuáles fueron tus primeros objetivos dentro de este mundo?

No tuve ningún objetivo dentro de este mundo al comenzar, me dejé llevar y fluir. Comencé sencillamente a tantear, a buscar si había más gente en España que tocaran el tema, y no encontré a nadie más que a Cornelius Sagan con su blog “Alrededor del mundo Steampunk”, que llevaba desde el 2007 con el tema.
 Pensé que, entre lo que había leído sobre la literatura existente, y las creaciones aun muy poco extendidas que venían de EEUU, era un asunto muy minoritario y desconocido en España.
Entonces creé el foro Steampunk Spain, en un principio el primero en español (si bien la primera comunidad era de Perú, lo cual me sorprendió gratamente), con la intención de reunir a los cuatro gatos que nos gustara el tema.
Coincidió con el primer boom en internet del Steampunk, sobre todo en habla en inglesa, a finales de 2008 y todo el 2009, y no paraba de entrar gente. De ahí, el salto natural que consideré, viendo que bastante gente era casualmente de Barcelona, fue convocar la primera quedada en el Parc del Laberint d’Horta, un bonito febrero de 2009. Fuimos 8 personas...
Mientras, recuerdo haber buscado tutoriales, más imágenes, blogs en inglés, encuentros informales en los que hablábamos y compartíamos información. Me hice unas goggles con material de fontanería, recuerdo tantear mis primeras polainas, y fui probando cosas. Tenía más tiempo por entonces.
Todo fueron saltos como espontáneos: se me ocurrió en ese mismo año convocar un encuentro un poco grande (en concreto, en noviembre de 2009), de nuevo pensando que seríamos cuatro, tal vez diez gatos en vista de cómo crecía el foro y vinieron pues no recuerdo si cien personas o más, vino incluso gente del “Ejército” de Doctor Steel de Granada (un artista estadounidense que se retiró hace unos años ya). Fue una experimentación grata. Eso fue la semilla de las convenciones anuales Steampunk y Retrofuturista que se realizaron hasta el 2011.
Para mí, los objetivos llegaron cuando comencé a establecer estas convenciones como algo anual, y a ver que en prensa masiva desde ese 2009 se comenzaba a interesar por el tema, y comencé a llevar también ese año el blog entonces llamado “Estética Steampunk”, que luego lo pasé a llamar “Steampunk y Otros Retrofuturismos”.
Mis objetivos eran “aca/fan” como diría Henry Jenkins: mezclaba la pasión por el tema con mi carrera de Historia, más por la vocación de investigación social y cultural. Entonces tuve claro que aquello que podía aportar más valor por mi parte era aportar información sobre qué era el Steampunk, los demás retrofuturismos que parecían quedarse en la sombre del Steampunk por su popularidad, y sus múltiples aspectos.
De ahí y gracias a eso en gran parte, descubrí mi vocación en la investigación y divulgación de la sociedad digital.

¿Consideras que el steampunk se está convirtiendo en un fenómeno con peso en nuestro país o en una moda pasajera? 

¿Qué entendemos por fenómeno de peso hoy en día? Aunque cuando estamos adentro percibimos que no para de crecer en España, pero en proporción a toda la sociedad española, obviamente es algo minoritario y alternativo. Aun es muy joven aquí en España, ahora comienza a madurar.
Lo visual y la moda es lo que tiene más peso numéricamente, y por suerte le sigue cada vez con más dinamismo la literatura de cosecha propia. También hay creaciones con un carácter retrofuturista y decimonónico que no entran en un círculo de los apasionados a veces, y es que hay una distancia entre lo que ocurre el mundo geek en general, el arte alternativo y la creación independiente en España, ámbitos en los que el Steampunk crece en todas direcciones.
Ahora bien, en otros países como en EEUU, el asunto está bastante más equilibrado según he ido estudiando y me han ido comentando, en parte por su propia dinámica y trasfondo social y cultural, y las “industrias” creativas que allí tienen: hay más presencia de obras audiovisuales, literarias, plásticas en 3D de calidad artística (esculturas cinéticas, modding de ordenadores, invenciones Maker,...), también visuales, moda, acción social, pero claro, estoy comparando los EEUU. Dicho de otro modo, llevan carrerilla con el asunto, claro está.
También hay un componente de moda. El boom aquí ocurrió hacia el 2011 y este año imagino que seguirá en auge. Ha ganado ya mucha popularidad en las redes y las repercusiones en los medios de comunicación van en auge, algunos más sensacionalistas, otros por suerte más descriptivos.
Es normal pues que aparezca gente que le tome interés por el movimiento. Visualmente es muy atractivo, sorprendente y algo disruptivo. Por donde mejor se comunica en un mundo tan visual como el actual es a través de su imaginería: las fotos, vídeos, películas, videoclips con una estética afín, memes,...
Y como en toda la historia contemporánea, habrá gente que puede que el interés sea temporal a medio término, y no injustificable valga decirlo, y la habrá que tengan un interés más amplio o profundo y se quedará por más tiempo y con más intensidad.

¿Crees que sería conveniente la homogenización de la tendencia, como ha ocurrido con otras corrientes en el pasado?

No creo que sea conveniente, y más aun debido a la naturaleza del propio movimiento. El Steampunk es un movimiento inclusivo. Esto no lo digo sólo yo, para ello recomiendo leer Vintage Tomorrows -la pega es que está sólo en inglés-, un fantástico libro realizado a base de entrevistas a steampunks y creadores relacionados con el Steampunk.
Es inclusivo tanto sobre las personas que quieren participar en mayor o menor grado, que quieren tomar el Steampunk como ocio alternativo solamente (tomando pues los juegos, la creación DIY), aprehendiendo la ética que se desprende del movimiento para aplicarlo o bien como estilo de vida, o sobre todo como actitud para la creación. O incluso simplemente como un corpus estético que hoy en día tiene mucha vigencia ante la crisis y el cambio disruptivo a una revolución digital plena para todas las sociedades globalizadas. 
En el mismo campo de la creación también es inclusivo: admite muchas fusiones, y aplicaciones.
A mi parecer, en el pasado no ha habido tampoco tanta homogeneización en las corrientes alternativas. La homogeneización en cualquier sociedad acaba relegando la diversidad en los márgenes, en lo alternativo. Lo mismo ha ocurrido con las corrientes alternativas, la homogeneización como imposición moral acaba quebrando el tejido de los colectivos implicados y la diversidad dentro de estas corrientes acaban escapándose a su propio margen.
La diversidad es buena tanto en una macroescala, como en una microescala, y para ello se necesita la tolerancia.
Otra cosa es aquello que podríamos encontrar muchos ejemplos en Regretsy, tipo tejanos con engranajes pegados con etiqueta Steampunk, o el etiquetaje de cualquier cosa retrofuturista, incluso con un look años 50. Si la “etiqueta” Steampunk se usa, tiene un significado. Ya sabes, hay aquella fantástica canción de Sir Reginald Pikedevant que hace una buena y humorística crítica a este asunto: “Just Glue Some Gears and call it Steampunk”
Más que homogeneización, sencillamente es tener claro donde acaban los límites, porque los tiene implícitos en su propia dinámica y sus raíces, aunque por suerte es un terreno muy abonado y amplio para que surjan muchas cosas interesantes y diversas.

A pesar de ser muy joven, tienes a tus espaldas la organización de varios eventos y convenciones de carácter retrofuturista y steampunk. Entre las más recientes, la “Semana Retrofuturista” que este año celebran su II Edición en Barcelona. ¿Podrías contarnos que nos puede aportar esta semana cultural anual?

Es una apuesta compleja. A través de esta semana tratamos de, por un lado, difundir todos los retrofuturismos posibles, o mejor dicho, dar a conocer cómo se manifiestan los retrofuturismos, más allá del Steampunk, en nuestros tiempos, partiendo de una pregunta con la que nací con mala manía: ¿por qué? ¿por qué ahora y no en los años 80 o los 90? 
También, creemos que los retrofuturismos, incluyendo el Steampunk, contienen valores que pueden incitar a la reflexión sobre nuestro futuro en sociedad (al fin y al cabo, hay muchas idealizaciones sobre futuros que nos habría gustado que hubieran ocurrido, y no la Historia tal como fue), e incitan a pasar a la acción mediante la imaginación y la creación individual y colectivamente.
A partir de esto, y con el presupuesto que consigamos, tratamos de ofrecer propuestas que puedan ayudar a conseguir ese objetivo, mirando de enfocarlo no sólo para los aficionados y apasionados a estos movimientos, sino para los que les gusta pero no quieren fluir bajo ninguna etiqueta, así como para los que desconocían hasta la palabra retrofuturista, pero que siempre sorprende, no deja indiferente.
La creación (arte, artesanía, literatura,....) la investigación académica, la expresión social, el ocio,... Todo tiene cabida, aunque nunca llueve a gusto de todos, pues no nos enfocamos a un aspecto concreto ni solamente al Steampunk, no es un evento tan temático como las convenciones que hacíamos hace unos años.
Por este motivo hay conferencias en las que tratamos de encontrar expertos que sepan destripar los retrofuturismos y las sensibilidades adyacentes, tertulias y mesas redondas, una jornada de actividades online y hangouts internacionales, y una jornada con presentaciones, stands de exhibición de venta para creadores y editoriales, juegos, hasta el concurso de barbas y bigotes!



¿Es una tarea gratificante organizar este tipo de eventos a gran escala? ¿Recibes mucha ayuda?

Para hacer un evento con carácter no lucrativo en el que a veces puedes perder dinero o hay ese riesgo, tiene que ser mínimamente gratificante o te vuelves loca!
Cuando ves que la información fluctúa, que se crean lazos entre personas, e incluso entre instituciones, que en prensa, aunque sea local, comienzan a inquietarse por la creación y los participantes y a hacer una difusión en ese sentido, más que por lo anecdótico ya deja a una satisfecha. A mí me deja feliz, personalmente.
El proyecto ha recibido apoyo de instituciones públicas y privadas, y empresas y entidades de todo tipo, relacionadas con la cultura así como con la fantasía y la ciencia-ficción, también de académicos del mundo de las universidades (como por ejemplo Jordi Ojeda, al que le estoy eternamente agradecida) y te acaban ayudando en lo que pueden a hacerlo posible, porque también creen en ello. Y por supuesto apoyo “emocional” y de otros tipos de gente apasionada de diversas comunidades hispanoparlantes, lo que te hace sentir “hiperconectado”.
También hay resistencias por otros lados, pero mirando el lado positivo y los efectos que genera a medio plazo, con todo eso te puedes dar un canto en los dientes y sentirte gratificada, y aprender de los errores o lo que se puede mejorar con los recursos existentes.

¿Cómo ves el steampunk en nuestro país dentro de cuatro años? ¿Crees que España es ya una referencia mundial o queda mucho por hacer aun?

Uf, ni idea, hacer apuestas de futuro de un movimiento alternativo es complejo, porque pueden pasar cambios bruscos de sopetón. Puede que existan comunidades más cohesionadas por zonas geográficas, pero también por intereses compartidos, el Steampunk comprende en su seno muchos intereses: quizá aparezcan en torno a un aspecto de creación concreta, en torno a inquietudes como a hacer tertulias e ir a visitar exposiciones y museos, y así. En EEUU o Francia ya está ocurriendo, y la tendencia parece comenzar a ir en este sentido.
Y aparecerán más creadores que tocarán aspectos más diversos. El movimiento Maker se está asentando ya en España, y es posible que ocurra como en EEUU, que se encuentren ambos movimientos que se llevan tan bien... Bueno, ya ha comenzado a ocurrir!
Sobre si creo que España es una referencia mundial o queda mucho por serlo, me pregunto para qué queremos llegar a ser “mejores en algo” como si fuera una carrera. Lo cierto es que ahora comienza a tener más eco en los medios propios del Steampunk internacional las cosas que ocurren en España, y comienzan por fin a hacernos más caso, por consiguiente a dar a conocer lo que se cuece, lo que se crea y quiénes lo hacen con gran tesón.
Ahora bien, y esto es una reflexión muy personal, no creo que sea productivo hacer “para ser una referencia” ¿para qué? Creo que ya tendríamos que estar orgullosos de lo que se crea y se cuece y aporta cosas positivas, que suman, no que resten, sin esperar al reconocimiento de los de fuera o algo así. Si no, iremos a perseguir un objetivo que será un espejismo (vale, y si ya fuéramos una “referencia mundial”, ¿entonces qué?), mientras nos olvidamos de vivir lo que ahora está ocurriendo y de apoyar a eso que suma, a los creadores que crean con diversidad.
Además, en una sociedad digitalizada y tan globalizada, es más difícil que una área geográfica se convierta en referente en sí.

Para terminar ¿Qué recomendarías a una persona que acaba de descubrir el steampunk y quiera sumergirse de lleno en sus aguas?

Pues que toque todos los palos que existen en el Steampunk, desde la literatura, el cómic, los filmes la creación tanto activa como pasivamente, y toquen también la no-ficción (ensayos, catálogos de otros países de exposiciones, alguna hay, guías como La Biblia Steampunk,...), solo si realmente quieren profundizar. Obviamente, a nadie le gusta todos los aspectos con la misma intensidad, no es malo, es normal.
Participar y compartir información, dudas y procesos de creación es algo muy enriquecedor. Que se pregunte cosas y se anime a participar en debates.
Y sobre todo, que fluya, que se deje llevar y trate de disfrutar todo ese camino individual y colectivamente :)

Gracias por dedicarnos tu tiempo, Elisabet. Te deseamos mucha suerte.

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